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jueves, 5 de mayo de 2016

La huída de Cneo Pompeyo Parte I: La Batalla de de Munda

Extraído: http://www.historiayarqueologia.com/profiles/blogs/la-batalla-de-munda
El primer triunvirato de Roma en realidad había sido una alianza secreta, con la aportación económica de Marco Licinio Craso, la auctoritas de Cneo Pompeyo el Magno y el encanto de Julio César. Craso murió de manos de los Partos, que le hicieron beber oro fundido para castigar su codicia.

Su muerte abrió una brecha entre Pompeyo Magno y Julio César, que hizo que estallará de forma inevitable la guerra civil. Pompeyo Magno es derrotado en Farsalia, en territorio griego, tras una brillante victoria de César, perseguido implacablemente huye a Egipto, donde es asesinado y su cabeza entregada a su adversario junto a su anillo. El César, ofendido, se encargó que se capturara y ejecutara a los responsable de tan deshonrosa muerte.



Extraido: http://www.bloganavazquez.com/
No obstante, aunque derrotados, los pompeyanos aún iban a presentar  batalla en Hispania, donde se había hecho fuerte Tito Labieno, uno de sus mejores hombres y sus hijos, Cneo y Sexto, que trataban de provocar la sublevación de la provincia ulterior.

César regresa a Hispania en el año 46 a.C. con el objetivo de acabar con la rebelión. Su intención buscar un enfrentamiento en campo abierto, aunque sus rivales trataban de evitarlo, el 17 de marzo del año 45 a.C se produce lo inevitable... la batalla de Munda.

Los pompeyanos, tras la dura derrota de Farsalia, se mostraban precavidos, a pesar de contar con 13 legiones, con las espaldas protegidas por Munda y por su propio campamento, con más de 70.000 hombres entre legionarios y caballería. Julio César contaba con 8 legiones, algo más de 40.000 hombres y una posición desfavorable, también con un enorme talento y un ejército más experimentado, comandada por centuriones avezados, que había adquirido su condición peldaño a peldaño, al contrario que sus rivales, en el ejército cesariano tan sólo había una voz.... la del César.

Para Julio César era la batalla más complicada a la que se había enfrentado, incluso hubo un momento que pasó por su cabeza el suicidio, así que trazó un plan que podría darle la victoria, tenía que vivir o morir en aquellos campos del sur de Hispania. Así que, de forma temeraria, se puso a la cabeza de la mejor de sus legiones, la X Equestris, que avanzaron con mucho arrojo con la intención de romper el flanco derecho del enemigo. Cneo Pompeyo, inmediatemante, ante tan dura abatida, destino parte de las tropas del ala izquierda para sostener el combate... la celada había dado resultado.

Era una de las brillantes estrategias de Cayo Julio César, Cneo Pompeyo había caído en la trampa. Las órdenes del César era explícitas, en el momento que quedara desguarnecida el ala izquierda su caballería atacaría con todas sus fuerzas en ese costado, hasta romperlo. La batalla estaba ya decidida.

Aunque todavía contaba con otra estratagemas, porque simultáneamente el Rey Bogud de Mauretania, aliado del César, atacó el campamento desde una posición de la retaguardia. Tito Labieno con un grupo de sus mejores hombres fue a socorrer a los que quedaban en el campamento, los legionarios, atacados desde diversos frentes creyeron que Labieno estaba huyendo y se dieron a la fuga, rompiendo el frente y provocando que los cesarianos provocaran una matanza épica. Perecieron más de 30.000 pompeyanos.

Cneo, herido y derrotado, envía a la cercana Córdoba a Valerio, a informar a su hermano menor, Sexto, sobre el resultado de la batalla, pero el no toma esa dirección, decide huir a orillas del mar, hacia Carteia. De cómo encuentra el modo de filtrarse entre los cesarianos, evitando las ciudades, hasta alcanzar el curso del río Hozgarganta, forma ya parte de otro momento de este relato.




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