lunes, 20 de mayo de 2019

Pócimas para hechizos de amor.

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Ocurrió lo que se veía venir... he recibido la “bulla” de las altas instancias. Nada menos que un aviso de Júpiter, dios de todos los fenómenos celestes. Y no es algo para tomárselo a broma.
Me amonesta diciéndome: “Cupido, no estás llevando a cabo tus funciones. Tú no eres  un simple romántico”. Así, de esa forma, me he propuesto enmendarme y darle difusión a una serie de pócimas que les puede interesar. Antes una advertencia... que solamente adquieran estos antiguos saberes si realmente están “incumbidos”.

Lo primero aclarar que estos prodigios tiene 5 días naturales para su prescripción. Y  por otro lado, decirles, que la fórmula no es válida para cualquier configuración. Sin entendemos las mujeres con M y los hombres con H, estás sería las combinaciones posibles:
HH-MM-HM-HHMM
Ante una combinación más numerosa o distinta pierde todos sus efectos, por lo tanto no vale la pena intentarlo con la recetas que les propongo ahora. Verdaderamente lamento que sean tan limitadas. Quizás en otra ocasión muestres esos secretos, que no guardo con gran recelo ni mucho menos.
Aunque vayamos al grano, en primer lugar tienen que tener preparado todos los ingredientes y los utensilios necesarios. Les muestro un listado detallado del que no debe faltar nada de nada:
Para el néctar previo preparatorio con las orientaciones de un BarKeeper de las mismas Germanias
Hielo, 30 ml de Ginebra, 15 ml de Cointreau, 15 ml de zumo de limón, granadina, azúcar glas y una clara de huevo. Una copa enfriándose en el congelador, mazo de madera, recipiente donde se puede agitar los ingredientes y un colador.
Una receta de Apicio ligeramente modificada para la pócima de amor
Horno y cazuela de barro, recipiente para la salsa, papel y rotuladores de tinta comestibles, trozos de avestruz,  pimienta, apio en grano, menta silvestre,  sal de escamas, dátiles, miel, vinagre, vino de pasa, un poco de aceite, patas de escarabajo y antenas de grillo.
Nota: Los dos últimos ingredientes, las patas de escarabajo y antenas de grillo, en realidad no son necesarias. Me gusta incluirlos en el recetario que dar ese toque algo “exótico”, por decirlo de alguna manera, obviamente se debe al aprendizaje de uno de mis mentores, el griego Dioniso, dios de los placeres.
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Aunque esto de los grillos no hay que tomárselo a broma, en una ocasión en el mismo Panteón Romano, debajo de los aposentos del mismísimo Dios Martes, no paraba un grillo de cantar, cri, cri, cri, cri, cri...
El grillo no las vio venir, “el pobre”, ya que Martes no destacaba precisamente por su paciencia, sino por su espíritu guerrero. Así que de un salto se acercó al lugar y golpeó con fuerza la pared de mármol con su escudo mágico, donde descuidadamente cantaba el infeliz. Lo peor fue el “estropicio” que llevo, nada menos, que a la contratación de la mejor cantera y los mejores artesanos del mármol, no digo más... prosigamos.
Preparación de la Pócima
Enciendan el horno a 200 grados, preparen la cazuela y sus condimentos. Escriba con el papel y rotulador vegetal los nombre de la configuración deseada, es obvio no olvide “el suyo”, y “pa dentro a la cazuela”. Laven los trozos de avestruz y los dátiles y “pa dentro a la cazuela”.
Preparen una salsa en un recipiente adecuado para ello. Viertan el aceite, el vinagre, el vino de pasa, la pimienta, la menta silvestre, el apio en grano y la sal de escamas y con paciencia pásenla con el mortero. Una vez compactada vuelquen en la cazuela y remueva el papel vegetal, el avestruz y los dátiles. Pongan una capa de miel una vez removido por encima e introduzcan la bandeja en el horno.
Se mantiene unos 10 minutos a 200 grados, entonces se baja a 140 grados. Cuando lleve 30 minutos con esa temperatura llega el momento de elaborar el necesario néctar  para que nuestro hechizo de un buen resultado.
Metemos el hielo en una bolsa y con un mazo de madera golpeamos lentamente, sin frenesí, eso tiene que venir después. Cojan un recipiente que puedan cerrar. Y vuelquen dentro  los 30 ml de Ginebra, los 15 ml de Cointreau, los 15 ml de limón y la clara de huevo. Ojo, sólo la clara, practiquen si es necesario con una docena de huevo.
Viertan el hielo no muy picado y remuevan con paciencia, ya saben... sin frenesí.
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Cuando sea una mezcla homogénea preparen dos platos pequeños, en uno ponen granadina y en el otro azúcar glas. Saquen la copa del congelador y apóyenla boca abajo en la granadina un minuto y otro en el azúcar glas. Y, entonces, boca arriba, viertan la mezcla homogénea hasta llenar la copa pasada por el colador. Y disfruten con fruición de su espuma y del toque anaranjado del Cointreau.

Bebiendo pequeños sorbos se deja el horno  unos 15 minutos a 200 grados, se apaga y se espera otros 15 minutos, claro,  sin dejar de beber pequeños sorbos del néctar. Y... listo.  Prueben el avestruz y los dátiles, asimilen y perciban sus sabores y si se acaba el néctar se puede preparar otro. Eso sí, sosegados, no hace falta 3, 4,  5 o 6... que pueda pasar que desnud@s al amanecer les encuentren sus vecin@s delante de sus mismas puertas.
Por ello, sigan las instrucciones, tengan muy en cuenta que existe una relación inversamente proporcional entre el exceso de néctar y los preámbulos que le esperan cuando la pócima surja efecto, que la tendrá. No puedo menos que recomendar encarecidamente: moderen el alcohol y deléitense en los preámbulos

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