miércoles, 15 de julio de 2020

Los bacanales prohibidos

¿Sabía que hubo un tiempo durante la República Romana que se prohibieron las bacanales con un Edicto?  Pues sí, el año 186 a. C. se prohibieron esas "reuniones masivas", donde se satisfacía del néctar de la vid y de los placeres que estimula el dios Cupido.

Aunque el principal culpable era el dios Baco, que se había extendido por toda la península itálica. Procedía del dios griego Dyonisos, culto que se desarrolló en los estratos más bajos de la sociedad.

Y es que para los romanos Baco era el dios que enseñó a cultivar la vid y sus fieles seguidores se sometían a sus designios. En los rituales se alternaban manifestaciones voluptuosas, experiencias orgiásticas y borracheras para que los creyentes e iniciados entraran en posesión.

“Sexo, vino y música de cítaras y liras”, como cantaba un conocido histrión de aquella época, mientras las mujeres se extasiaban en una danza erótica dirigida a los más jóvenes.

Los patricios romanos más conservadores estaban muy preocupados, se pasó de un culto minoritario a un culto de masas, que además se llevaba a cabo por las noches. Se había pasado de tres celebraciones al año a cinco celebraciones mensuales. Como se diría hoy en día: “fiestas todos los findes”.

La persecución que se vieron sometidos sus acólitos afectó a más de siete mil personas, entre hombres y mujeres, que da una idea de la extensión de la veneración báquica.

Se premió a los delatores y se dio un tiempo para que los impenitentes se presentaran por propia voluntad a los tribunales. Se prohibió ocultar a los culpables y se llegó a castigar incluso con la pena de muerte a los más contumaces, el terror recorrió todo la península itálica. Según el historiador Tito Livio, hubo más ajusticiados que encarcelados.

Es cierto que las mujeres representaron un papel importante en los cultos dionisiacos. Esposas que vivían alejadas de sus esposos, en una sociedad muy militarizada. Ya anteriormente se había dictado la ley “Oppia”, donde se les prohibía vestir trajes de colores y llevar joyas. No podía ser de otra manera, las mujeres encontraron en los cultos báquicos una evasión de su frustración.

Además estos ritos, por primera vez, unían en un culto a plebe, campesinos y élites.

El mayor escándalo de todos para la aristocracia era que la organización de estos bacanales tenía un carácter jerárquico, con normas que eran respetadas y ocultadas por los iniciados.  Actos de lujuria con personas del mismo y de distinto sexo y del mismo y distinto estrato social. Todo un escándalo para una sociedad romana muy costumbrista, donde todavía no había calado suficientemente la influencia griega.

Estas bacanales chocaban con la tradición romana de pleno y fueron castigados con ejemplaridad. Con tan poco éxito, que un siglo y medio más tarde, en el mismo Imperio Romano, los cultos dionisiacos gozaban de una gran aceptación en las élites romanas.

Curioso, la religión cristiana comenzó siendo perseguida, en ocasiones de forma brutal, como lo hizo Nerón. Sin embargo era caldo de cultivo para los marginados y con el paso del tiempo se convertiría en la religión oficial y la que más poder detentaba.

Para concluir, como cabría esperar, la España romana muestra por Baco y sus rituales una gran devoción, como demuestran los mosaicos españoles encontrados sobre la temática.


1 comentario:

  1. oohh..muy interesante...me gustan todas esas historias...que son como una odisea....saludos ...votado.

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