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A medida que fue creciendo Roma, sus fronteras se fueron extendiendo por toda Italia; la linde con la Galia Cisalpina estaba en los márgenes del pequeño río Rubicón. Y aunque la expansión de la República romana amplió sus confines mucho más allá, el Rubicón seguía siendo considerado como su frontera más genuina.
Pero Roma no era un concepto unitario; no todas las regiones eran iguales en derechos; algunas tenían pleno derecho de ciudadanía y hasta podían ir a votar a la misma Roma. Sin embargo, en otros lugares tenían el poder colonos romanos, con los plenos derechos de ciudadanía, duros hombres de negocios con experiencia militar que gobernaban con manos de hierro. Otras regiones tenían mayor o menor grado de autonomía. Y los que eran considerados enemigos, estaban sometidos a un control estricto.
En ocasiones se establecían pactos con pueblos diferentes; al mismísimo Julio César, se le atribuye la frase: “Divide y triunfarás”. Este es un concepto que ha llegado hasta las generaciones actuales y se utiliza en la política moderna. Esto mismo le sirvió a Roma para desunir a los pueblos diversos y crear su gran Imperio. Sin olvidar, como muestra un documental de la BBC sobre el dictador romano, que retrata una ambición desmedida por el poder y que proyecta su imagen como populista en la actualidad.
En tiempos de Julio César, el conquistador de la Galia, aunque la República se extendía más allá de Italia, el derecho romano prohibía que un general romano cruzara el río Rubicón con sus tropas en armas sin el permiso del Senado romano.
El general Pompeyo y sus senadores afines habían estado confabulando contra el exitoso general que había triunfado en las Galias. Así que este acampó en la orilla externa del Rubicón durante unos días. El 10 de enero del año 54 a.C., atravesó el río Rubicón y se inició una cruenta guerra civil en la República. Los anales de la historia atribuyen que dijo en ese momento la frase: “Alea iacta est”, lo que viene a significar “la suerte está echada”.
Para la RAE, esta alocución latina significa: “uso en determinadas situaciones para indicar que ya no es posible volver atrás”. También se usa para indicar que un proceso ya no se puede detener o modificar: “Los dados ya están echados”, como ocurre y podemos usar para el día de reflexión de unas elecciones democráticas en la actualidad. Ya las urnas dirán en el día de mañana.
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